En las zonas en las que toda o una parte importante del agua disponible para la población local proviene de acuíferos, si la demanda de agua para consumo doméstico, agricultura y otros usos supera en velocidad al proceso de rellenado de los acuíferos, puede suceder que el agua subterránea sea cada vez más escasa.

 

Esto, además de constituir en sí mismo un problema por la carestía de un recurso tan importante como es el agua, puede provocar un problema adicional: el hundimiento de terrenos que desde mucho tiempo atrás se hayan sustentado sobre la masa de agua subterránea.

 

Al menguar esta masa de agua o incluso desaparecer, el espacio hueco que queda en el subsuelo puede ser incapaz de servir de soporte de las capas sólidas situadas encima y el resultado final es el hundimiento de porciones de la superficie, con efectos potencialmente desastrosos.