Para todo el mundo la llegada de septiembre es el equivalente laboral a la muerte a pellizcos. Se acaba lo bueno y empieza lo… pues lo malo. Decimos adiós a las hamacas, las sombrillas, las siestas bajo el aire acondicionado y los helados diarios y hola a la rebequita, la silla del ordenador o las luces brillantes de tu oficina sin ventanas. Para paliar la depresión postvacacional no hay nada mejor que una buena dosis de sofá y streaming, así que dejad las maletas sin deshacer y agarrad el mando, que este mes viene cargado y variado para hacernos el regreso a la vida adulta un poco más sencilla.