Las primeras galaxias del universo eran menos caóticas y se desarrollaban mucho más deprisa de lo que se ha venido creyendo, según una nueva investigación cuyas observaciones se remontan hasta más de diez mil millones de años atrás.

 

El descubrimiento se ha hecho en una investigación llevada a cabo por un equipo encabezado por Zoe A Le Conte, de la Universidad de Durham en el Reino Unido. Para el estudio, se recurrió a observaciones efectuadas por el telescopio espacial James Webb (JWST), fruto de una colaboración internacional encabezada por la NASA, la ESA y la CSA, respectivamente las agencias espaciales estadounidense, europea y canadiense.

 

En algunas galaxias, el equipo encontró evidencias de la formación de unas estructuras conocidas como barras. La barra de una galaxia es una tira de estrellas, que pasa por su zona central. Las barras suelen estar presentes en galaxias espirales, como la nuestra.

 

Las galaxias observadas están a una distancia de entre 8.000 millones de años-luz y 11.500 millones, o sea que el JWST las capta tal como eran hace entre 8.000 millones de años y 11.500 millones. El universo tiene una edad de 13.700 millones de años.

 

Concretamente, de 368 galaxias observadas, los investigadores vieron que casi el 20 por ciento tenía barras.

 

A medida que las barras se desarrollan, regulan la formación estelar dentro de una galaxia, empujando gas hacia la región central de la galaxia, y su presencia indica a los científicos que las galaxias han entrado en una fase asentada y madura.