Una nueva investigación sugiere que las interacciones entre las plantas de alta montaña resultan decisivas para su supervivencia. Para el estudio, se analizaron 166 comunidades de plantas de montaña de más de 80 regiones del mundo y entre ellas se han encontrado interacciones positivas (especies, por ejemplo, que crecen muy juntas para resistir mejor las inclemencias climáticas) y negativas (especies que crecen próximas entre sí y compiten por los recursos) que son fundamentales para mantener la biodiversidad.
La investigación, liderada por la Universidad de Zúrich en Suiza y publicada en la revista académica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) bajo el título “Network motifs involving both competition and facilitation predict biodiversity globally”, ha contado con la participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España.
Las diversas combinaciones de interacciones positivas (como mutualismo o facilitación) y negativas (como parasitismo o competencia) entre especies tienen gran relevancia en la composición de especies de una comunidad. “En nuestro estudio hemos explorado los patrones de interacción entre especies de plantas de alta montaña y su relación con la biodiversidad local (refiriéndonos siempre a especies vegetales) a través del análisis de las redes ecológicas”, señala Francisco I. Pugnaire, investigador del CSIC en la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC).
“La mayoría de los estudios que existen hasta el momento se centran en un único tipo de interacción, sin cuantificar el efecto simultáneo de las interacciones positivas y negativas sobre la diversidad de especies. Sin embargo, usando diferentes bases de datos y mediante modelos matemáticos, hemos encontrado dos tipos de interacción, cada uno incorporando diversas combinaciones de interacciones positivas y negativas, que actúan como “puntos críticos” para la composición de especies de una comunidad. De hecho, se observa que cuando estos puntos críticos son muy frecuentes aumentan la estabilidad y persistencia de la comunidad vegetal frente a perturbaciones o catástrofes”, explica el científico.














