Un estudio internacional ha determinado que las bacterias resistentes halladas en aguas residuales de las plantas depuradoras reflejan las resistencias a antibióticos de la población de una ciudad. Los resultados, publicados en la revista Science Advances, confirman además el perfil de resistencias observado en ambientes clínicos, que aumenta en países del sur de Europa, donde el consumo de antibióticos es mayor que en el norte del continente. El método de análisis empleado en este estudio podría servir como base para implementar sistemas de vigilancia global de la resistencia a los antibióticos.

“Este estudio muestra que existe una correlación entre las bacterias resistentes circulantes en la población y las que llegan a las plantas depuradoras procedentes de residuos domésticos, incluyendo bacterias presentes en humanos”, explica José Luis Martínez, del Centro Nacional de Biotecnología, adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España, quien ha participado en el estudio.

“Este tipo de análisis de las bacterias presentes en las depuradoras serviría para determinar de manera global cuáles son las resistencias propias (resistoma) de una ciudad/región y podría servir como base para implementar sistemas de vigilancia capaces de determinar la prevalencia de la resistencia de un modo general en una población”, concluye Martínez.

Los investigadores de este trabajo han analizado, mediante técnicas de metagenómica, la presencia de genes de resistencia a antibióticos en las bacterias que llegan a las plantas regeneradoras de agua residual y las que sobreviven tras el proceso de depuración del agua.

El estudio también ha confirmado la eficacia de los tratamientos en la depuración del agua, con la disminución o práctica desaparición de las bacterias resistentes encontradas en el agua regeneradas.