La luz, con sus innumerables colores, es una de las maravillas de la naturaleza. Para comprender realmente lo que vemos, es esencial conocer el color de la luz con la que percibimos nuestro mundo. Un modo idóneo de lograrlo, gracias a la tecnología moderna, es a través de unas reglas ópticas denominadas peines de frecuencia (frequency combs en inglés) y cuya aplicación mereció el premio Nobel de Física en el año 2005.
Con las reglas ópticas se miden, no solo colores, sino también tiempos, distancias y otras magnitudes esenciales; de ahí que su importancia en aplicaciones científicas y tecnológicas sea enorme. Son las herramientas que permiten adentrarse en el reino de la luz y desvelar sus secretos más profundos. Un paso más es lo que permite, precisamente, un reciente estudio a cargo de un equipo liderado por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), y encabezado por Salim B. Ivars, de la UPV y de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). También han participado Lluís Torner, director del Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), vinculado a la UPC, así como Yaroslav V. Kartashov, investigador del Instituto de Espectroscopia de la Academia Rusa de Ciencias en Moscú.
Los autores del nuevo estudio han descubierto los “photonic snake states” (“estados de serpiente fotónica”), un nuevo instrumento para desentrañar, aún más, los secretos de la luz., ya que abre perspectivas inéditas en la formación de los peines de frecuencia: predice la existencia de reglas ópticas bidimensionales, más complejas que las unidimensionales manejadas hasta ahora, y brindan una versatilidad sin precedentes en una amplia gama de aplicaciones. El estudio ha captado la atención de la comunidad científica internacional.














