En nuestro país, son cada vez más frecuentes los desastres repetidos y sus efectos en el bienestar, la estabilidad económica y la infraestructura en muchas zonas. Esto ocasiona estrés comunitario acumulativo, aumento de la pobreza, violencia doméstica y abuso de sustancias y migración forzada.
El pasado 30 de noviembre concluyó la temporada ciclónica, pero no terminó con las lamentaciones de personas que fueron afectadas por los embates de las lluvias. En muchas, quedan frustraciones, impotencia y todo tipo de emociones negativas.
No es un secreto que, las inundaciones, también se han asociado con afecciones de salud mental como niveles elevados de ansiedad, depresión, y trastornos de estrés postraumático.














