Joe Biden ha abandonado la carrera presidencial ; Kamala Harris recibe su apoyo. Parafraseando al vicepresidente, ahora podemos imaginar cómo podría ser la fórmula demócrata, sin el peso de lo que fue.
Lamentablemente, ambos han dejado pasar demasiado tiempo para actuar. La reputación del Partido Demócrata, ya sea por su compasión o por su brutal competencia, ya está dañada.
Biden seguiría en la carrera si no fuera por cuatro acontecimientos cruciales. En primer lugar, su debate del 27 de junio contra Donald Trump, que expuso al mundo lo que los expertos sabían desde hacía meses: está en decadencia física y mental. En segundo lugar, el intento de asesinato del candidato republicano el 13 de julio, que ha suavizado la actitud pública hacia Trump.
El objetivo de debatir con Trump en verano y no en otoño era recordarles a los votantes lo desagradable que puede llegar a ser. Por el contrario, lo presentaba como el candidato más estadista y vigoroso. Las encuestas recientes sugieren una victoria aplastante del Partido Republicano en noviembre.
En tercer lugar, justo antes del fin de semana, Biden se contagió de COVID-19 . Esto podría haberle hecho ver al presidente lo vulnerable que es y podría haberle dado una excusa más digna para renunciar. De cualquier manera, le impidió actuar en mítines que, por lo demás, iban bastante bien.
Y, por último, la combinación de Nancy Pelosi, una camarilla de congresistas y los informes de prensa que decían que Biden se iba (fue














