En un emocionante matrimonio entre la ciencia espacial y la arqueología, las tecnologías de teledetección desde el espacio y el aire están desbloqueando los secretos de civilizaciones antiguas enterradas bajo nuestros pies. Este avance revolucionario está llevando a cabo un redescubrimiento del pasado, revelando yacimientos arqueológicos ocultos que han permanecido desconocidos durante milenios.

 

La teledetección, una técnica que utiliza sensores remotos para recopilar información sobre la superficie terrestre, se ha convertido en una herramienta valiosa para los arqueólogos en su búsqueda de sitios históricos. Desde satélites en órbita hasta drones en vuelo, estas plataformas proporcionan una perspectiva única y una visión detallada de la topografía del terreno, permitiendo a los investigadores detectar patrones y anomalías que podrían indicar la presencia de antiguas estructuras enterradas.

 

Una de las técnicas más utilizadas es la teledetección por imágenes de satélite de alta resolución, que puede penetrar la densa vegetación y revelar características arqueológicas ocultas bajo la superficie terrestre. Al analizar imágenes de satélite capturadas en diferentes longitudes de onda, los arqueólogos pueden identificar variaciones en la vegetación y el suelo que podrían indicar la presencia de estructuras enterradas, como cimientos de edificios, caminos antiguos o patrones de cultivo.

 

Además de los satélites, los drones también están desempeñando un papel crucial en la exploración arqueológica. Equipados con cámaras de alta resolución y sensores especializados, los drones pueden volar a baja altura sobre áreas específicas, capturando imágenes detalladas y generando modelos tridimensionales precisos del terreno. Esta capacidad para volar a baja altura permite a los arqueólogos examinar de cerca áreas de difícil acceso o cubiertas por la vegetación, revelando detalles que de otro modo serían invisibles desde el suelo.