Cuando parecía que el cine sobre la Segunda Guerra Mundial había llegado a un punto en el que solamente narrativas atrevidas como las de László Nemes o Jonathan Glazer tenían cabida (tanto ‘El hijo de Saúl’ como ‘La zona de interés’ demuestran que es posible ir más allá de lo convencional a la hora de narrar el horror de la Shoá); la fuerte de ola de antisemitismo que está viviéndose en todo el mundo vuelve a poner en primera línea propuestas como ‘La promesa de Irene’.

Basada en la obra de teatro ‘El voto de Irena’ de Dan Gordon. El propio dramaturgo adapta el relato para el cine. De hecho, sorprende cómo apenas se atisba el origen teatral del largometraje. Tanto la cinta como la obra están inspiradas en la vida de Irena Gut Opdyke, una enfermera polaca que fue ama de llaves del comandante de la Wehrmacht Eduard Rügemer durante la ocupación nazi de su país. Desde esa posición, aprovechó para sacar de contrabando a judíos del gueto al bosque circundante, donde les entregaba comida.