A las cinco de la tarde los habitantes de las comunidades del municipio Sabana de la Mar, provincia Hato Mayor, empiezan a prepararse y recoger sus herramientas de pesca: trasmallos, linternas, un colador de cocina, sacos, cubetas y provisiones alimenticias, pues pasarán la noche a la luz de la luna.
Esta es la rutina que durante seis meses realizan los pescadores de la zona, quienes han descubierto un millonario negocio en la pesca de unos peces que no son tan conocidos en el paladar dominicano, pero que en países de Asia y Europa suelen tener un elevado valor económico.
En los pueblos costeros del














