Una asombrosa concentración de masa anida en la región central de una galaxia.

 

Casi todas las galaxias grandes albergan un agujero negro supermasivo en su centro. Cuando dos galaxias grandes se fusionan pasando a ser una sola, sus respectivos agujeros negros centrales pueden acercarse lo suficiente el uno al otro como para orbitarse, conformando así un sistema binario. Su atadura gravitatoria puede llevarles a colisionar entre sí y a fusionarse en un único agujero negro.

 

Un equipo encabezado por Tirth Surti, del Instituto Kavli de Astrofísica de Partículas y Cosmología, adscrito a la Universidad de Stanford en California, Estados Unidos, ha analizado datos sobre una pareja de agujeros negros supermasivos.

 

La pareja está en la galaxia elíptica B2 0402+379. Se trata del único sistema binario de agujeros negros supermasivos observado con suficiente detalle como para vislumbrar ambos objetos por separado, y ostenta el récord de tener la separación más pequeña medida directamente: apenas 24 años-luz. Sin bastantes las galaxias observadas anteriormente que contienen dos agujeros negros supermasivos, pero en estos casos se encuentran separados el uno del otro por miles de años-luz, una distancia demasiado grande para estar en órbita. Se cree que hay sistemas binarios de agujeros negros de gran masa con una distancia aún menor entre cada agujero, pero en tales casos las observaciones que lo sugieren no han sido directas sino indirectas.