Una nova es una explosión súbita en una estrella. Esta clase de explosión, a diferencia de una supernova, no aniquila a la estrella, pero es todavía lo bastante resplandeciente como para poder ser percibida a gran distancia. De hecho, puede darse el caso de que la estrella solo sea detectable en su fase de nova, por tener un brillo demasiado escaso durante su actividad estelar normal. Por eso, en el pasado, a las novas se las consideraba estrellas nuevas, que aparecían de repente en un punto del firmamento en el que supuestamente no había ninguna, y que pocas semanas después se desvanecían tan misteriosamente como habían aparecido.

 

La nova típica se genera en una estrella enana blanca (una estrella “jubilada” que ha cesado en su actividad nuclear y se ha encogido mucho) dentro de un sistema de dos estrellas separadas por poca distancia en el que la otra es una estrella normal.

 

Con el tiempo, la enana blanca, mucho más densa, atrae materia de su compañera. Esa materia va cayendo sobre la enana blanca. Esta calienta dicho material, hasta que las condiciones reinantes provocan una reacción nuclear incontrolada y explosiva de parte del material, en la que se libera muchísima energía. Este estallido expulsa parte de la materia a gran velocidad. La nova está en marcha.

 

Una nova brillante típica suele desvanecerse en un par de semanas o algún tiempo más. El 12 de junio de 2021, la nova V1674 Herculis estalló con un resplandor tan grande que era visible a simple vista, pero en poco más de un día volvió a apagarse. Fue como si alguien encendiera y apagara una linterna.

 

Las novas con este nivel de velocidad en su ciclo de vida son raras, lo que convierte a esta nova en un objeto astronómico enigmático.