Con su pequeña trompeta de bolsillo, Juri de Marco hace que la gente cante y toque música, ya sea en una sala de conciertos o en la calle. Sin partituras, solo siguiendo los movimientos de sus manos, las personas encuentran su propio sonido común.
Juri de Marco lo llama «música comunitaria». «En la alta cultura clásica se da mucha importancia a la perfección, la interpretación y la fidelidad a la partitura», explica De Marco, en entrevista con DW. En cambio, con la música comunitaria, la convivencia social entre personas de diferentes edades y culturas es tan importante como la música misma, apunta.
En Alemania se hace más música
Según un estudio del Centro de Información Musical (miz, por sus siglas en alemán), en Alemania ha vuelto a aumentar el número de personas aficionadas que tocan instrumentos y cantan, incluso sin haber recibido clases de música. En los últimos cuatro años, su número ha aumentado en dos millones hasta alcanzar los 16,3 millones de personas.
«Sobre todo en el grupo de edad hasta los 15 años, casi la mitad de los niños hacen música», se alegra Antje Valentin, secretaria general del Consejo Alemán de la Música, la organización central para la cultura musical en Alemania.














