Quirón es uno de los cuerpos menores de nuestro sistema solar denominados centauros. Estos astros han desconcertado a los astrónomos durante mucho tiempo porque parecen tanto asteroides como cometas.
Los centauros, que orbitan entre Júpiter y Neptuno, fueron nombrados así en referencia a la mítica criatura, mitad humano y mitad caballo, llamada centauro, debido a la naturaleza dual de estos astros.
Quirón, que fue descubierto en 1977, tiene un diámetro de unos 216 kilómetros y experimenta aumentos esporádicos de brillo atribuidos a episodios de mayor liberación de polvo.
Quirón posee además otro rasgo inusual: anillos a su alrededor. Aunque no son tan vistosos como los del planeta Saturno, constituyen sin duda un rasgo llamativo.
Ahora, utilizando el Telescopio Espacial James Webb (JWST), unos científicos han descubierto otro rasgo inusual en Quirón: la química de su superficie es distinta de la de todos los demás centauros conocidos.
Los análisis realizados en esta investigación indican que la superficie de Quirón tiene hielo de dióxido de carbono y monóxido de carbono junto con dióxido de carbono y metano gaseosos en su coma. Esta es la envoltura de polvo y gas que lo rodea a modo de nube.
El equipo que ha realizado este estudio lo ha encabezado Noemí Pinilla-Alonso, de la Universidad de Florida Central en Estados Unidos y que ahora está en la de Oviedo, España.














