Un equipo internacional de investigadores ha anunciado el descubrimiento del primer cráneo parcial de un niño Homo naledi. El conjunto de restos, que consta de dientes y partes del cráneo, fue encontrado en las profundidades de la cueva Rising Star en Johannesburgo, Sudáfrica. El niño falleció hace casi 250.000 años, cuando tenía aproximadamente entre cuatro y seis años de edad.

 

Los restos del niño fueron descubiertos en un pasaje extremadamente recóndito del sistema de cuevas Rising Star, concretamente en un estrecho pasaje que mide solo 15 centímetros de ancho y 80 de largo y que está situado justo después de una zona denominada «Cámara del Caos».

 

Sin signos de daños causados por animales carnívoros o carroñeros, y sin pruebas de que el cráneo hubiera sido arrastrado hasta el estrecho pasaje por causas naturales, el equipo no sabe cómo llegó el cráneo del niño a descansar, solo, en una parte tan remota e inaccesible del sistema de cavernas.

 

Los investigadores plantean la hipótesis de que otros miembros de su especie estuvieran implicados en los sucesos que culminaron con el emplazamiento del cráneo en tan inaccesible lugar, pero el enigma sigue pendiente de ser resuelto y quizá nunca llegue a aclararse.

 

El descubrimiento de un único cráneo de un niño, en un lugar tan remoto dentro del sistema de cuevas, añade más misterio a cómo llegaron estos y otros restos de Homo naledi a estos espacios remotos y oscuros del sistema de cavernas Rising Star.