En este 2025, la República Dominicana continuará con uno de los desafíos más apremiantes para estimular su desarrollo económico: La informalidad, una problemática persistente que impide crear mejores empleos para la población y que las autoridades podrían abordar con medidas a corto y mediano plazo que no dependan de una reforma fiscal, cuyo intento falló en el 2024.
La ocupación informal rondó el 55.3 % al tercer trimestre del año pasado, según los datos más recientes del Banco Central de la República Dominicana (BCRD).














