Un equipo internacional de científicos que analizó el ADN de víctimas y supervivientes de la pandemia de peste bubónica (peste negra o La Peste) que asoló buena parte del mundo hace siglos y exterminó a una porción notable de la humanidad, ha identificado las diferencias genéticas clave que determinaron quiénes sobrevivían a la pandemia del mal que se dio en llamar Muerte Negra, y quiénes perecían, y cómo esos aspectos del sistema inmunitario de quienes sobrevivieron, y de nosotros como sus descendientes, han marcado la genética humana predominante hoy en día y la preponderancia de ciertos rasgos, no necesariamente buenos, de nuestro sistema inmunitario.

 

El equipo de Hendrik Poinar, director del Centro de ADN Antiguo de la Universidad McMaster en Canadá, analizó e identificó los genes que protegieron a una parte de la población contra la devastadora pandemia de peste bubónica que golpeó Europa, Asia y África hace casi 700 años.

 

El equipo se centró en una ventana de 100 años antes, durante y después de la pandemia de peste negra, que sigue siendo la más letal de todas las conocidas, ya que mató a más del 50% de los habitantes de las que entonces eran algunas de las zonas más densamente pobladas del mundo.

 

Se extrajeron y analizaron más de 500 muestras de ADN antiguo de los restos mortales de personas que habían muerto antes de la peste, que murieron a causa de ella o que sobrevivieron a esa pandemia, en Londres, incluidos los individuos enterrados en las fosas de la peste de East Smithfield, utilizadas para los entierros masivos en 1348 y 1349. Se tomaron muestras adicionales de restos mortales de sujetos enterrados en otros cinco lugares, de Dinamarca.