¿Alguna vez te has preguntado por qué casi todos los metales de la tabla periódica son plateados o grisáceos mientras que el oro brilla con un cálido tono amarillo? ¿O por qué el mercurio se escurre entre los dedos como un agua plateada a temperatura ambiente cuando sus vecinos metálicos son duros como rocas?

La respuesta no se encuentra en la química clásica de secundaria. Para resolver este misterio, tenemos que recurrir a la mente más brillante del siglo XX: Albert Einstein. Sus teorías de la relatividad no solo gobiernan el movimiento de las galaxias y la dilatación del tiempo en el espacio; también explican algunas de las anomalías más fascinantes de la materia que nos rodea.