Al conocer a Jissell Espinal pocos dirían que ha batallado por años con una enfermedad: su padecimiento, la fibromialgia, no se percibe a simple vista. Además, esta experta en resiliencia, como se autodefine, decidió dejar de ver su condición como una maldición y, en lugar de ello, la usó como motivación para mejorar su estilo de vida.
“Esta enfermedad ha sido una gran maestra en mi vida, y yo le agradezco mucho porque me ayudó a detenerme y a crear un ambiente de vida que yo me merecía y que yo no lo sabía”, dice desde su hogar en Nueva York la mujer oriunda de Tamboril.
En Norteamérica se estableció hace siete años en busca, precisamente, de opciones de tratamiento. Un mini accidente cerebrovascular había hecho saltar sus alarmas.
Su historia con la fibromialgia se remonta hasta más atrás. Hace 18 años, calcula. Tras perder a sus gemelos, cayó en depresión y necesitó medicación y terapia. Superado el trauma emocional, una fatiga extrema que no le permitía ni jugar con su hija mayor empezó a invadirla algunos días.
Trastorno depresivo, decían los médicos; Jissell, que estudió psicología, insistía en que no.
Comenzó a sospechar que sufría fibromialgia después de leer sobre esta afección en internet -aunque le advirtieron que no lo hiciera, porque “en Google solo aparece lo malo”- y contactar a reumatólogos en otros países. Se convenció al asistir a un congreso de una semana en Panamá y compartir habitación con una colega española afectada de fibromialgia. Se vio totalmente reflejada en ella.
QUÉ ES LA FIBROMIALGIA Y CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS
El Colegio Americano de Reumatología define la fibromialgia como una condición de salud crónica neurológica que causa dolor en todo el cuerpo y otros síntomas. Su causa aún no está clara -expertos han notado, no obstante, que puede aparecer luego de un trauma físico o emocional- y la padecen principalmente mujeres.
Los pacientes usualmente se quejan de dolor crónico, hipersensibilidad, fatiga severa y trastornos del sueño. En aquellos con síntomas graves la enfermedad llega a resultar muy debilitante e interferir con las actividades de la vida cotidiana.
No hay una prueba específica que detecte la fibromialgia. Para hacer el diagnóstico los especialistas recurren a un examen físico y a la historia clínica, además estudios de sangre a fin de descartar otras patologías con las que podría confundirse.














