Un pájaro de Madagascar del tamaño de un cuervo, del Cretáceo, se habría abierto camino en el aire blandiendo un gran pico en forma de cuchilla, ofreciendo además nuevas e importantes perspectivas sobre la evolución de la forma de la cara y el pico en los precursores del Mesozoico de las aves modernas.
Un equipo internacional de investigadores encabezado por el profesor de la Universidad de Ohio, el Dr. Patrick O’Connor, y el profesor de la Universidad de Stony Brook Dr. Alan H. Turner anunciaron su descubrimiento en la revista Nature.
Las aves han desempeñado un papel fundamental en la formación de nuestra comprensión de la evolución biológica. Ya a mediados del siglo XIX, las agudas observaciones de Charles Darwin sobre la diversidad de la forma del pico de los pinzones de las Galápagos influyeron en su tratado sobre la evolución a través de la selección natural. Este descubrimiento de aves fósiles añade un nuevo giro a la evolución de los cráneos y picos de las aves y sus parientes cercanos, mostrando que la evolución puede trabajar a través de diferentes vías de desarrollo para lograr formas de cabeza similares en animales muy distantes.
El pájaro se llama Falcatakely, una combinación de palabras latinas y malgaches inspiradas en el pequeño tamaño y la forma de hoz de su pico, este último representando una forma de rostro completamente nueva en las aves mesozoicas. La especie se conoce por un solo cráneo bien conservado, casi completo, que fue enterrado en un flujo de escombros fangosos hace unos 68 millones de años. Los esqueletos de aves son raros en el registro fósil debido a sus huesos ligeros y su pequeño tamaño. Los cráneos de pájaro son un hallazgo aún más raro. Falcatakely es la segunda especie de ave del Cretáceo descubierta en Madagascar por el equipo financiado por la Fundación Nacional de Ciencias.
El delicado espécimen permanece parcialmente incrustado en la roca debido al complejo conjunto de huesos de construcción ligera que forman el cráneo. Aunque es bastante pequeño, con una longitud de cráneo estimada de solo 8,5 cm, la exquisita preservación revela muchos detalles importantes. Por ejemplo, una compleja serie de surcos en los huesos que componen el lado de la cara indican que el animal albergó una amplia cubierta queratinosa, o pico, en vida.














