El agujero negro situado en el centro de la galaxia M87 sorprendió a la comunidad científica en 2018 con una erupción de rayos gamma, la cual ha sido objeto de análisis minuciosos desde entonces. Recientemente, han sido presentados en público los resultados de uno de ellos.

 

El análisis es obra de un extenso equipo internacional integrado, entre muchos otros, por Weidong Jin, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), en Estados Unidos, y Juan Carlos Algaba Marcos, de la UM (universidad de Malasia).

 

La erupción duró unos tres días y probablemente surgió de una región de menos de tres días-luz de tamaño, situada muy cerca del agujero negro.

 

Los rayos gamma poseen la mayor energía de entre todas las longitudes de onda del espectro electromagnético y son producidos en los puntos más calientes y energéticos del universo, como las inmediaciones de los agujeros negros. Los fotones de esa erupción de rayos gamma procedente del centro de M87 alcanzaron niveles de energía de hasta varios teraelectronvoltios.

 

A medida que la materia cae hacia un agujero negro, forma un disco de acreción donde las partículas se aceleran. Algunas incluso son expulsadas lejos desde muy cerca de los polos del agujero negro, conformando ello sendos chorros, con la acción de intensos campos magnéticos. Este proceso es irregular, lo que a menudo provoca una emisión ocasional, mucho más fuerte de lo normal aunque relativamente breve, que puede etiquetarse de “erupción”.