Un acuario de agua dulce puede parecer, a simple vista, un recipiente decorativo con peces, plantas y agua limpia. Sin embargo, detrás de esa apariencia tranquila funciona un ecosistema complejo en el que intervienen microorganismos, procesos químicos, intercambio de gases, luz, materia orgánica y comportamiento animal.

La estabilidad de un acuario no depende solo de que el agua esté transparente. En realidad, muchos de los procesos más importantes son invisibles: bacterias que transforman compuestos tóxicos, plantas que consumen nutrientes, filtros que alojan colonias microbianas y pequeños cambios químicos que pueden afectar directamente a la salud de los peces.