Los dinosaurios que más suelen captar nuestra atención son los que evolucionaron hasta tener los cuerpos más grandes. En cambio, los que siguieron el camino contrario han despertado un interés muy inferior. Una investigación reciente ha explorado la adaptación de estos otros dinosaurios a su entorno y en particular a las fuentes de alimentación disponibles.

Un equipo que incluye, entre otros, a Zichuan Qin, del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de Pekín en China, y Michael Benton, de la Universidad de Bristol en el Reino Unido, midieron el tamaño del cuerpo de docenas de especímenes de un tipo de dinosaurio y han demostrado que durante la mayor parte de su historia evolutiva tenían un cuerpo que oscilaba entre los 10 y los 70 kilogramos, similar en peso al de un pavo o un avestruz, y que, hace unos cien millones de años, se encogieron rápidamente hasta convertirse en animales del peso y tamaño de un pollo, al mismo tiempo que adoptaban una nueva y llamativa dieta: hormigas.

Estos dinosaurios (los alvarezsaurios) vivieron desde el Jurásico tardío hasta el Cretácico tardío (hace entre 160 y 70 millones de años) en muchas partes del mundo, como China, Mongolia y Sudamérica. Fueron depredadores bípedos con cuerpo delgado durante la mayor parte de su historia evolutiva, persiguiendo a los lagartos, a los primeros mamíferos y a las crías de dinosaurios para comérselos.

«Quizá la competencia con otros dinosaurios se intensificó a lo largo del Cretácico», aventura Benton.