El ritmo de acumulación de masa de un agujero negro lejano tiene desconcertada a la comunidad científica porque parece contradecir leyes de la física. Este hallazgo, realizado por el Observatorio espacial Chandra de rayos X de la NASA, podría aportar pistas que ayuden a descubrir cómo algunos agujeros negros alcanzaron masas enormes con relativa rapidez tras el Big Bang, la “explosión” colosal con la que nació el universo.

 

Este agujero negro tiene aproximadamente mil millones de veces la masa del Sol y se encuentra a unos 12.800 millones de años-luz de la Tierra, lo que significa que los astrónomos lo observan tan solo 920 millones de años después del inicio del universo, dado que la luz que ahora nos llega del entorno del agujero fue emitida en aquella época. Este agujero negro provoca en su entorno una generación de rayos X superior a la provocada por cualquier otro agujero negro en los primeros mil millones de años de existencia del universo.

 

El agujero negro alimenta lo que se conoce como “cuásar”. Los cuásares son objetos astronómicos extremadamente brillantes. El resplandor de un cuásar es tan intenso que típicamente supera incluso al de todas las estrellas juntas de su galaxia. La fuente de energía de este monstruo lumínico es la gran cantidad de materia que se arremolina alrededor del agujero negro central y que es calentada de manera extrema.

 

Si bien el mismo equipo lo descubrió hace dos años, se necesitaron observaciones adicionales recolectados por el Chandra para descubrir la magnitud de lo que sucede en este cuásar, RACS J0320-35, y su agujero negro asociado. Los datos de rayos X revelan que este agujero negro parece crecer a una velocidad que supera el límite de la física para estos objetos.

 

Cuando la materia es atraída hacia un agujero negro, se calienta y produce una radiación intensa en un amplio espectro, que incluye rayos X y luz visible. Esta radiación crea presión contra el material que cae. Cuando la velocidad de caída de materia alcanza un valor crítico, la presión de la radiación contrarresta la fuerza de atracción ejercida por el agujero negro y, normalmente, la materia no puede caer hacia el interior a mayor velocidad. Este máximo se conoce como el límite de Eddington.