Un nuevo estudio revela el drástico impacto de las actividades humanas sobre los comportamientos culturales y las tradiciones de nuestro pariente más cercano, el chimpancé. Estos hallazgos ilustran la complejidad y el amplio alcance de las implicaciones de la actividad humana sobre las especies animales, más allá de la pérdida de población y hábitat, y sugieren la necesidad de un enfoque más integrador acerca de la conservación en el que se reconozca y proteja la diversidad de comportamiento de los chimpancés.

 

Los chimpancés presentan un alto nivel de diversidad cultural y de conducta, lo que los diferencia de la mayoría del resto de especies no humanas. Muchos de estos comportamientos culturales, como el uso de herramientas, son aprendidos y transmitidos socialmente, con variaciones ocasionales entre comunidades en forma de tradiciones locales.

 

Se ha sugerido que estos comportamientos culturales son tan vulnerables a las perturbaciones ambientales como las propias comunidades de chimpancés, al agotar los recursos y reducir las oportunidades de aprenderlos. La que se conocecomo «hipótesis de la perturbación» predice que los impactos humanos en las comunidades de chimpancés no se limitan a causar pérdida de población, sino también de tradiciones únicas de comportamiento.