Está muy usado el dicho de que a Yorgos Lanthimos o lo amas o lo odias, pero no por muy manido es menos cierto. El director griego acumula fervientes admiradores de la misma manera que debe hacer frente a apelativos como «sobrevalorado» o «pedante» de quienes piensan que llena de extravagancia productos vacíos con los que toma el pelo a los espectadores. Pues bien, vista ‘Kinds of Kindness’, no tiene pinta de que esta vaya a ser la película del consenso entre los dos bandos.
El regreso al guion de Lanthimos con su inseparable compañero Efthymis Filippou, alianza que no veíamos desde 2017 con ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’, nos devuelve a un Lanthimos enigmático y desconcertante, con una obra mucho más hollywoodiense que sus anteriores trabajos, pero que mantiene parte de la esencia de lo que ha sido siempre el director griego, con todo lo que ello supone.














