Los humanos aprendemos, sin darnos cuenta, las asociaciones entre imagen y sonido. Lo que vemos y lo que oímos al mismo tiempo son dos vertientes de una misma experiencia de percepción. Por ejemplo, podemos ver a alguien tocando el violonchelo y reconocer que sus movimientos generan la música que escuchamos. Para los ordenadores, asociar imagen con sonido es muchísimo más difícil y ello ha venido siendo un reto.

 

Ahora, unos científicos han conseguido crear una inteligencia artificial que aprende concordancias entre imagen y sonido con la misma facilidad con la que lo hacemos los humanos.

 

El logro es obra de un equipo integrado, entre otros, por Andrew Rouditchenko, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos, y Edson Araujo, de la Universidad Goethe en Alemania.

 

Esta nueva inteligencia artificial podría ser muy útil en los departamentos de producción de cadenas de televisión y estudios de cine, donde disponer de una herramienta tan avanzada y automatizada ahorraría mucho tiempo y esfuerzo a la hora de manejar contenido multimedia y vigilar que audio y video siempre concuerden.

 

A largo plazo, este tipo de inteligencia artificial permitirá mejorar la capacidad de un robot para entender lo que sucede a su alrededor en el mundo real, fuera del ambiente controlado de un laboratorio.