En un estudio reciente se ha examinado la viabilidad de emplear inteligencia artificial en la mejora de las cámaras trampa que facilitan la detección de animales en zonas aisladas.

 

Los autores del estudio, del Instituto de Microelectrónica de Sevilla (IMSE) y de la Estación Biológica de Doñana (EBD), han determinado que es viable usar inteligencia artificial en la mejora de dichas cámaras trampa y han ideado el mejor modo de acercar esta tecnología a los lugares donde apenas existen infraestructuras de comunicaciones, y donde la detección de la fauna no es tarea fácil porque los programas no están optimizados.

 

El IMSE es un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad de Sevilla, ambas entidades en España. La EBD depende del CSIC.

 

“Nuestra experiencia en el diseño de hardware microelectrónico nos ha permitido enfrentarnos al reto de capturar estas imágenes en escenarios complejos y procesarlas en la propia cámara inteligente. Es muy destacable el trabajo de Delia Velasco Montero, que ha permitido adaptar los algoritmos a unas condiciones de operación muy exigentes. Basta considerar, por ejemplo, los cambios en la iluminación a lo largo del día, o debidos a la meteorología”, afirma uno de los investigadores principales del proyecto en el IMSE, Ricardo Carmona.

 

Además de reducir considerablemente el trabajo manual de revisar las imágenes tomadas, este sistema permite detectar en tiempo real la presencia de animales facilitando actuaciones de respuesta rápida. Otra de las ventajas de integrar inteligencia artificial en la propia cámara es la disminución de los datos almacenados para transferir y analizar, pues filtra la información desechando aquella que no sea de interés. Todo esto permite al biólogo centrarse directamente en el análisis de los datos, como patrones de comportamiento, seguimiento de poblaciones, etcétera.