Ante una sociedad saturada por la abundancia de información y crecientes actitudes escépticas hacía la ciencia y su beneficio, urge un diálogo sincero sobre cómo los científicos abordamos a la sociedad y cómo una mayor participación de las mujeres y sus perspectivas sirve para explorar nuevos canales de comunicación entre la ciencia y la sociedad.
Es válido preguntarse por qué las mujeres tienen ideas diferentes sobre la ciencia, simplemente por ser mujeres. Para responderlo, quiero resaltar una presentación que realicé hace un año en una actividad de la Unesco, en la cual disertamos sobre cómo construir culturas de paz desde escenarios académicos.
En esa ocasión, señalé que la evidencia muestra que la participación de la














