En cinco oportunidades decidió ofrecer esta entrevista a LISTÍN DIARIO e igual número de veces, reculó. Esta sexta vez fue más fuerte y ella misma llamó para decir: “Tengo que dejar este miedo, debo ser valiente y responsable para decir lo que me sucedió para que no le pase a otras mujeres”. Su voz, al otro lado del teléfono, se quebraba porque todavía no supera que haya sido operada de un cáncer de mama que nunca tuvo.
Un poco calmada, preguntó qué día podía hacerse la entrevista. “Diga usted, la agenda se ajusta a su tiempo y forma de ofrecer la información”. Eso se le dijo para que fuera ella quien pusiera las condiciones.














