Llevaban meses advirtiéndolo. Entre la subida de precios impuesta por los hoteleros y la entrada en vigor de la polémica ecotasa, Baleares se estaba convirtiendo en un destino caro, sobre todo frente a sus competidores más cercanos en el Mediterráneo. Y tras unos meses en los que han intentado presionar a los empresarios (sin éxito) para lograr tarifas más económicas, algunos de los turoperadores internacionales más importantes han decidido iniciar una estrategia que podría dar al traste con las previsiones de las Islas para la próxima temporada, conscientes de que no pueden fiar el éxito de su cuenta de resultados a una única carta, por muy exitosa que sea.
Primero fue TUI, que hace tres meses anunció que esta temporada apostaba por recuperar destinos muy tocados, como Turquía o Egipto, aunque el auténtico jarro de agua fría llegó desde Londres. El turoperador británico Thomas Cook, con seis millones de clientes en el Reino Unido, anunció que frenará el envío de turistas a Baleares este año en respuesta a las subidas de precios que han experimentado los establecimientos hoteleros en los últimos tiempos. Prefiere concentrarse en obtener «márgenes más altos en hoteles de calidad, que en crecimientos de volumen».
Y para lograrlo, el mayorista avanzó que está ampliando sus ventas de vacaciones en países como Grecia, Croacia y Chipre, donde encuentra hoteles más baratos. La medida no sólo afecta a Baleares, sino que también incluye al otro archipiélago, el canario. En total, serán unos 100 hoteles nacionales los que se verán perjudicados por la nueva estrategia de Thomas Cook de reducir la capacidad en su oferta de vacaciones en España para el próximo verano.
Lejos de culpar al Brexit (la futura salida del Reino Unido de la Unión Europea) los ejecutivos de Thomas Cook no atribuyen la decisión a la debilidad de la divisa británica, sino a las subidas de precios que están aplicando los hoteles españoles, especialmente en Canarias y Baleares, de entre el 6 y el 8%. Si a eso le añadimos la ecotasa, el resultado es un precio del paquete muy por encima al de los principales destinos competidores del Mediterráneo.
El consejero delegado del grupo, Peter Fankhauser, sostuvo esta semana durante un encuentro con analistas que tras los aumentos espectaculares registrados el año pasado, «la demanda para Baleares se ha estancado». Por ello, el mayorista ha decidido reducir su capacidad a este destino y subir sus precios un 9% para hacer frente a la «inflación» en los establecimientos de las islas. «Vamos a centrarnos en el segmento de mayor calidad del mercado hotelero español», afirmó. La compañía considera que Baleares sigue siendo un destino muy popular entre el público inglés, aunque después de años con crecimientos muy significativos, la tendencia se está nivelando.
La decisión contrasta con la de otras compañías británicas, tanto aéreas como de paquetes vacacionales, que están decididas a aumentar su presencia en Baleares el próximo verano. El caso más evidente es el de la aerolínea Jet2.com, que una vez más, adelantará las operaciones a este mes de febrero y prevé incrementos de más de un digito en el número de pasajeros. Nada más hacer públicas sus intenciones, la cotización de Thomas Cook en la Bolsa de Londres bajó un 7,7% ante las inciertas perspectivas para 2017 manifestadas por la empresa.
Consecuencias del Brexit
Más allá de este tipo de decisiones empresariales, lo que más preocupa al sector es el impacto que el temido Brexit puede tener en la economía balear. Sin embargo, hasta la fecha está pasando de puntillas por Baleares. Tanto en temas turísticos como en las exportaciones de productos desde las Islas hacia el Reino Unido.
La fidelidad del turista británico se ha mantenido inalterable hacia el archipiélago desde que se produjera la votación británica, incluso aumentaron las llegadas el año pasado. Del mismo modo, las ventas de Baleares rumbo al Reino Unido no han parado de aumentar desde el plebiscito. Hasta un 30% se dispararon en el tercer trimestre del año pasado.














