Un nuevo estudio corrobora que los hologramas cuánticos que utilizan luz polarizada y metasuperficies permiten un control preciso de la información holográfica entrelazada cuánticamente. Esto puede ser la clave para lograr avances sustanciales en infinidad de aplicaciones prácticas de campos como las comunicaciones cuánticas y la protección contra falsificaciones de productos.
El entrelazamiento cuántico es uno de los fenómenos más intrigantes de la mecánica cuántica. Consiste en una correlación especial entre dos partículas, de tal manera que la medición de las propiedades de una revela instantáneamente las de la otra, sin importar la distancia a la que se encuentren. Esta propiedad tan singular se ha aprovechado para la computación cuántica y para las comunicaciones cuánticas.
Un método habitual para generar entrelazamiento cuántico se basa en el uso de un cristal no lineal, que produce pares de fotones con polarizaciones entrelazadas mediante el proceso SPDC (Spontaneous Parametric Down-Conversion): si se mide la polarización horizontal de un fotón, el otro siempre estará polarizado verticalmente, y viceversa. Por su parte, las metasuperficies (dispositivos ópticos ultrafinos) son conocidas por su capacidad para codificar grandes cantidades de información, lo que permite crear hologramas de alta resolución. Combinando las metasuperficies con cristales no lineales, los investigadores pueden explorar un enfoque prometedor para mejorar la generación y el control de estados de fotones entrelazados cuánticamente.














