Cuando se evalua y define a un jugador de baloncesto siempre se hace más énfasis en las habilidades físicas que puede desarrollar en la cancha.
Se dice, por ejemplo, que tiene un gran salto vertical que le ayuda a ser un buen rebotero. O que su rango de lances le permite encestar el triple con consistencia. O que su visión del tabloncillo le hace identificar dónde están sus compañeros.
El caso de Hansel Enmanuel es muy diferente. No se puede evaluar su actuación como cualquier otro baloncestista. Es un caso único en la actualidad en el baloncesto universitario de los Estados Unidos, la NCAA.
Lo que más se podría resaltar, para definirlo como jugador, va más allá.
Es un inmenso corazón, es un coraje imperturbable, es una determinación imparable.














