Haidy Cruz llegó de Estados Unidos el día antes de esta entrevista. Estaba siendo testigo, no sólo de la graduación de su hijo, de 22 años, sino también de los resultados del esfuerzo que hizo como madre soltera para llevarlo hasta ahí. Los taponamientos amenazaban con retrasar su cita en LISTÍN DIARIO. Finalmente llegó unos minutos después. Cuando avisan que ya está en la Recepción, cualquiera creería que va a encontrarse con una mujer estresada por la lucha que se coge en las calles de esta ciudad. ¡Pero nada que ver! Estaba tranquila, serena y sonriente como que nada había pasado.

Quedó claro que hace justicia al estilo de vida saludable que lleva y conduce a otros a llevar. Vestida de negro y muy bien puesta dejó su belleza en boca de todos los que la veían pasar. Nadie podía advertir que, detrás de lo que es ahora, hay una historia de dolor, de sacrificio, de trabajo, de caídas, de crecimiento… “Mira, Marta, yo nací en cuna de oro”. Fue lo primero que alcanzó a decir cuando inició la conversación.

“Vengo de un matrimonio disfuncional. Nunca supe lo que fue compartir un domingo con mi papá. Él siempre se iba para la calle, y recuerdo que le dejaba 50 pesos a mi madre”, para entonces era mucho dinero. “Y ya con eso creía que estaba cumpliendo”. Al decir esto deja claro que él estuvo ahí como figura paterna, pero nunca como “un papá”. Contarlo la conmueve.