Unos investigadores han conseguido grabar imágenes inéditas del proceso de implantación de un embrión humano. Se trata de la primera vez que se consigue grabar la implantación en tiempo real y en 3D.

 

El logro es obra de científicos del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), en colaboración con el Servicio de Medicina de la Reproducción del centro Dexeus Mujer – Hospital Universitario Dexeus, en Barcelona, el grupo de Sistemas Biomiméticos para Ingeniería Celular, también del IBEC y dirigido por Elena Martínez, y con otras instituciones, como el Banco de Células Madre de Barcelona del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) en Hospitalet de Llobregat, la Universidad de Barcelona (UB), el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB Barcelona), el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), en España, y la Universidad de Tel Aviv, en Israel.

 

El equipo empleó un innovador sistema desarrollado en el laboratorio que simula las capas externas del útero en 3D.

 

El fallo en el proceso de implantación del embrión en el útero es una de las principales causas de infertilidad, siendo responsable del 60% de los abortos espontáneos. Hasta ahora, no había sido posible observar este proceso en tiempo real en humanos y la poca información de la que se disponía provenía de imágenes fijas, tomadas en momentos concretos del proceso.

 

“Hemos observado que los embriones humanos se entierran dentro de la matriz ejerciendo una fuerza considerable durante el proceso. Estas fuerzas son necesarias ya que tienen que ser capaces de invadir el tejido uterino en el que se integran por completo. Es un proceso sorprendentemente invasivo. De hecho, aunque se sabe que muchas mujeres sienten dolor abdominal e incluso leves sangrados durante la implantación, nunca se había visto cómo sucedía el proceso”, explica Samuel Ojosnegros, investigador principal del grupo de Bioingeniería para la Salud Reproductiva del IBEC y coautor del estudio.

 

Para avanzar durante la implantación, el embrión libera enzimas que degradan el tejido que le rodea, pero se sabe que también necesita ejercer fuerzas para poder penetrar a través de las capas subyacentes del útero. Se trata de un tejido fibroso que está lleno de colágeno, una proteína muy rígida que también forma tendones y cartílagos. “El embrión abre un camino a través de esta estructura y empieza a formar tejidos especializados que se conectan con los vasos sanguíneos de la madre para poder alimentarse”, añade Ojosnegros.

 

Los resultados obtenidos por el equipo de investigación revelan que los embriones humanos ejercen fuerzas de tracción sobre su entorno, remodelándolo. “Lo que observamos es que el embrión tira de la matriz del útero, moviéndola y reorganizándola. También reacciona a señales de fuerza externas. Nuestra hipótesis es que las contracciones que se producen in vivo pueden influir en la implantación del embrión”, explica Amélie Godeau, investigadora en el grupo de Ojosnegros y coautora del estudio. Así, una invasión efectiva del embrión está asociada a un desplazamiento óptimo de la matriz, lo que destaca la importancia de estas fuerzas en el proceso de implantación.

 

Comprender mejor los mecanismos que subyacen en el proceso de implantación es vital y puede tener un gran impacto en la mejora de las tasas de fertilidad, además de optimizar la calidad embrionaria y reducir el tiempo hasta el embarazo en procesos de reproducción asistida.