Desde Japón, donde pasé unos días de vacaciones, a Nueva Zelanda, hacia donde me dirijo, hay varias opciones de escalas. Escogí la escala en Fiyi, un país con más de 300 islas. Cambiaba el invierno por unas horas de playa tropical. 

Viajé en Fiji Airways, aterrizando en el aeropuerto de Nadi, Viti Levu (Gran Fiyi), la isla más grande. Aterricé alrededor de las 5:00 am. Esperando la apertura del lugar donde dejar mi equipaje, cambié algo de dinero en la oficina del aeropuerto e investigué qué hacer y los precios del transporte.

Me explicaron que no hay transporte público para llegar al centro, ni moverse por la isla, así que toca tomar taxis. Acostumbrada a los aeropuertos europeos, donde las tarifas suelen ser fijas, me sorprendió que los primeros taxistas intentaran cobrarme el doble o más de lo que había investigado.