Un total de 172 presentaciones en 44 días, 15 escenarios y un cuarto de millón de visitantes, según se espera, de todo el mundo… eso es el Festival de Salzburgo. El año pasado, a pesar de todas las guerras y crisis, a la ciudad austríaca acudieron espectadores de 79 países, la mitad de fuera de Europa. Más de mil quinientos artistas, entre ellos las mayores estrellas actuales de la ópera y el teatro, conforman el programa, concebido y coordinado por un equipo internacional dirigido por el director artístico Markus Hinterhäuser.
El tema de 2024: «Entre el cielo y el infierno»
Ya en diciembre pasado fue presentado el programa por la dirección del festival: diez producciones de ópera y otras tantas obras de teatro, acompañadas de numerosos conciertos, exposiciones y debates. Según Hinterhäuser, «en las obras del festival de verano de 2024 se trazan movimientos entre el cielo y el infierno», que deberían hablar al público «sobre la belleza elemental de lo ilimitado, así como sobre los abismos ‘demoníacos’ que se esconden en él, de la soledad sin límites y la vertiginosa libertad en ausencia de dioses».
Ello especialmente en lenguaje musical: cinco de las diez óperas del festival se presentan únicamente como concierto, sin puesta en escena. Se rumorea que con eso se pretende preparar al público para el año 2027, cuando se realizará una importante renovación de las salas del Festival de Salzburgo. Esa será una «situación realmente excepcional”, afirma Markus Hinterhäuser, a la que, sin embargo, ya no tendrá que enfrentarse él, sino el próximo director del festival, aún sin designar.














