Durante décadas, muchas búsquedas de posibles señales artificiales de radio provenientes de hipotéticas civilizaciones extraterrestres se han enfocado en identificar picos de frecuencia, por ser señales que difícilmente podrían ser generadas por fenómenos astrofísicos naturales. No se han logrado tales detecciones, lo cual ha sido atribuido exclusivamente a su inexistencia. Sin embargo, un nuevo estudio desvela un factor que no se había tenido en cuenta: un tipo común de actividad astrofísica puede ser capaz de enmascarar esas señales, de tal modo que resulten irreconocibles.
Dicho de otro modo, incluso si una fuente emisora artificial en una civilización alienígena produce una señal de banda perfectamente estrecha, puede que no siga siendo estrecha al momento de abandonar su sistema solar de origen.
El estudio lo han realizado Grayce C. Brown, del Instituto SETI en Mountain View, California, y Vishal Gajjar, también del Instituto SETI y además de la Universidad de California en Berkeley, en Estados Unidos ambas entidades.
En muchas búsquedas de tecnofirmas, se tienen en cuenta las distorsiones que se producen en las ondas de radio a medida que estas viajan a través del espacio interestelar. El nuevo estudio se centra en lo que puede ocurrir más cerca de la fuente. Las fluctuaciones de la densidad del plasma en los vientos estelares de la estrella del sistema solar de origen pueden distorsionar las ondas de radio cerca de su punto de origen, lo que «difumina» la frecuencia de la señal y reduce la intensidad máxima, enmascarando los picos estrechos de los que dependen los procesos de búsqueda. Distorsiones adicionales pueden ser causadas por las eyecciones de masa coronal de la estrella y por otros fenómenos comparables ocasionales.
Dicho de otro modo, toda esa actividad estelar puede ensanchar una señal que de otro modo sería ultraestrecha, distribuyendo su potencia a más frecuencias y dificultando su detección en las búsquedas tradicionales de banda estrecha.














