Existe y muchas empresas y organismos internacionales están ya preparándose y adoptando metodologías y herramientas para evaluar el impacto que los diferentes sistemas de inteligencia artificial pueden tener sobre los derechos humanos y la democracia y para minimizar los riesgos de las nuevas realidades tecnológicas.
Y entre los pioneros en lanzar una de esas herramientas figura el Consejo de Europa, la organización supranacional que agrupa a 46 estados -entre ellos los 27 de la Unión Europea– que ha puesto en marcha y a disposición de empresas y de instituciones y administraciones públicas su propia herramienta para evaluar esos riesgos, para mitigarlos e incluso para eliminarlos.














