La salud mental es un aspecto fundamental en el bienestar de las personas, por lo que es crucial contar con diagnósticos precisos y confiables. Sin embargo, en ocasiones se presentan errores en los diagnósticos, ya sea al detectar una condición que en realidad no está presente (falso positivo) o al no detectar una condición que sí está presente (falso negativo).

Estos errores pueden traer consigo consecuencias significativas para los pacientes, incluyendo la posibilidad de recibir tratamientos innecesarios o de no recibir la atención adecuada.