Sofocada en buena medida la ola de solidaridad que sacudió la pasada edición ante una Ucrania recién invadida, Eurovisión regresa este sábado (13.05.2023) por sus fueros puramente musicales con esperanzas de otro buen resultado para España y un posible hito histórico si la sueca Loreen se declara ganadora.
De cumplirse los vaticinios consolidados desde que su candidatura fuera elegida hace dos meses, la ganadora del festival de 2012 con el emblemático «Euphoria» podría convertirse en la primera mujer con dos victorias (hazaña que hasta ahora solo atesora un hombre, Johnny Logan en 1980 y 1987) y su país empataría con Irlanda como la gran potencia del festival con 7 triunfos en total.
Su «Tattoo», un catártico tema que sonará en noveno lugar y en el que ella se alza como una Atlas entre dos planchas que amenazan con aplastarla, deberá no obstante mantenerse firme frente a su más inmediato perseguidor, el finlandés Käärijä, que actuará poco después (puesto 13) con un «Cha Cha Cha» muy loco y divertido, como un cruce entre Rammstein y el mundo del «anime» japonés.
«Carácter apolítico del evento»
Desde el punto de vista político, la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organismo de radiodifusión del concurso, declaró que había rechazado su petición alegando «el carácter apolítico del evento».
«La petición del Sr. Zelenski de dirigirse al público del Festival de Eurovisión, aunque formulada con loables intenciones, no puede aceptarse a regañadientes, ya que infringiría las normas del certamen», añadió la UER.
«Los valores y libertades por los que el presidente Zelenski y el pueblo ucraniano luchan en Ucrania no son políticos, sino fundamentales», declaró un portavoz del primer ministro británico, Rishi Sunak, quien afirmó que el Gobierno estaba «decepcionado» por la decisión.
Downing Street recordó que los propios organizadores de Eurovisión decidieron el año pasado excluir a Rusia del concurso tras la invasión de Ucrania. Rusia también está vetada este año.
El embajador ucraniano en el Reino Unido, Vadim Pristaiko, dijo «entender» la decisión de la UER, pero señaló que habría sido «estupendo (…) que el presidente pudiera dirigirse a esta gran audiencia».














