Estados Unidos ha redoblado sus esfuerzos para evitar la fragmentación de Siria y un resurgimiento del grupo terrorista Estado Islámico (EI) tras la abrupta caída del Gobierno de Bachar Al Asad, al tiempo que mantiene contactos con los grupos islamistas rebeldes para asegurar una transición pacífica.
«El pueblo sirio tiene que ser quien elija su camino y su futuro», declaró este lunes el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, durante un evento en Washington, donde advirtió que «este momento presenta una oportunidad histórica, pero también conlleva riesgos considerables».














