En una de las escenas del documental «Strichka chasu (Timestamp)” se explica a los niños en la clase de inglés que los soldados rusos pueden esconder munición incluso en juguetes.
En la cinta se narra cómo las escuelas ucranianas siguen funcionando desde la invasión rusa en febrero de 2022. Esta obra fue el único odocumental que participó en la competición por el Oso de Oro en la Berlinale 2025.
El impacto de la guerra
La directora Katerina Gornostai retrata el impacto de la guerra sin mostrar una sola imagen del conflicto. También evita la narración, actores que hablan o cualquier otra forma de comentario.
La documentalista muestra un mosaico de escenas de distintas aulas de escuelas primarias y secundarias de su país. Los subtítulos en pantalla identifican su ubicación geográfica y la distancia con la línea del frente de guerra.
Las escenas se alternan entre clases impartidas en distintos tipos de ubicaciones, en línea o en estaciones de metro y centros educativos, en parte bombardeados, donde las sirenas antiaéreas interrumpen con regularidad las clases. Una vez que todos han llegado a los refugios, los profesores continúan impartiendo sus clases con entusiasmo.
Un profesor de arte inspira a los niños a ver la belleza incluso en los momentos más difíciles, o un profesor de historia habla sobre el autoritarismo y destaca modelos de resistencia ucraniana.














