La puesta en escena del Musical Jesucristo “Superstar”, que se presentó en el país el pasado fin de semana, se podría resumir en un desborde de histrionismo, complicidad y gran versatilidad actoral de todos los que participaron en el espectáculo.
A las 8:41 de la noche del viernes, el telón de la sala principal del Teatro Nacional, Carlos Piantini, se abrió para dar paso a uno de los más reconocidos musicales. Desde el momento en que las luces del escenario fueron encendidas al compás de la música, dirigida por el maestro Amaury Sánchez, las interpretaciones de los más de 60 profesionales actorales llenaron la sala de emociones.
La historia de Jesucristo fue contada desde su lado más rebelde a través de 25 musicales, los cuales fueron divididos en dos actos bajo la dirección general de Waddys Jáquez.
A pesar de que en algunos momentos de la obra la música estuvo por encima de la voz de los intérpretes, la entrega con que cada uno de los actores y actrices encarnaron sus personajes hizo obviar cualquier inconveniente.
El papel de Jesucristo y que según el actor que lo interpreta, Javier Grullón, ha sido el reto más grande para el artista, y no es para menos, pues las condiciones vocales para llegar a las altas notas que demanda el personaje ponen en dudas a cualquiera, no obstante, Grullón se adueñó del escenario demostrando el talento que le caracteriza.
El momento cumbre donde Grullón debía lucirse era luego del segundo acto, durante el musical Getsemaní y así lo hizo, el joven artista demostró sus dotes como actor y cantante.

Ovación para JJ Sánchez
Dicen que los papeles antagónicos sobresalen por encima de los protagonistas debido a los matices que se le pueden dar al personaje, en esta ocasión lo que ocurrió en este musical da la razón a esa premisa.
Definitivamente la interpretación de Judas, realizada por José Julio Sánchez (JJ) fue sin desperdicios.
JJ logró conectar con el público desde su primera salida a escena. Sus cualidades vocales y su facilidad para bailar hicieron que se ganara a la audiencia en todo momento.
Los Solos que tuvo, en especial, el de “Superestrella” y el de su muerte fueron el clímax del espectáculo.
La personificación de María Magdalena, por parte de Carolina Rivas también fue sin desperdicios.















