Los escudos antirradiación son esenciales en naves espaciales, centrales nucleares, ciertos aparatos médicos y algunas otras máquinas, para proteger tanto personas como bienes de ondas electromagnéticas y partículas dañinas. En particular, a medida que la exploración espacial lleva naves a sitios cada vez más peligrosos, la importancia de la tecnología de blindaje antirradiación de última generación, capaz de soportar entornos extremos, es cada vez mayor. Sin embargo, las ondas electromagnéticas de interés y los neutrones tienen características demasiado diferentes y deben bloquearse con materiales específicos para cada clase. Esto ha conllevado históricamente problemas como un mayor peso y una mayor complejidad estructural para los escudos antirradiación. Estas limitaciones resultan especialmente problemáticas para la astronáutica.

Para afrontar este desafío, un equipo de investigación integrado, entre otros, por Joo Yong-ho, del Instituto de Ciencia y Tecnología de Corea del Sur (KIST), ha propuesto una nueva solución. El equipo ha desarrollado el primer material compuesto para escudos antirradiación del mundo capaz de bloquear simultáneamente ondas electromagnéticas y neutrones mediante una única película ultrafina (más delgada que el grosor de un cabello humano), que además es elástica como el caucho y apta para su fabricación mediante impresión 3D.