Recientemente finalizó con éxito el llenado del observatorio JUNO con 20.000 toneladas de líquido centelleador y el detector ya se ha puesto en marcha.
Después de más de una década de preparación y construcción, el JUNO (Jiangmen Underground Neutrino Observatory) se ha convertido en el primero que entra en servicio de una nueva generación de observatorios gigantes de neutrinos.
El funcionamiento hasta ahora del detector demuestra que su eficiencia es la esperada y que incluso la supera en algunos parámetros.
JUNO podrá ahora afrontar el reto de discernir el orden de masas de los neutrinos, concretamente si el tercer estado de masa (ν₃) es más pesado que el segundo (ν₂).
“Completar el llenado del detector JUNO e iniciar la recolección de datos marca un hito histórico. Por primera vez, tenemos en funcionamiento un detector de esta escala y precisión dedicado a los neutrinos. JUNO nos permitirá responder preguntas fundamentales sobre la naturaleza de la materia y el universo”, subraya Yifang Wang, portavoz del equipo científico de JUNO e investigador del Instituto de Física de Altas Energías (IHEP), adscrito a la Academia China de Ciencias.
Emplazado a 700 metros bajo tierra cerca de la ciudad de Jiangmen, en la provincia china de Guangdong, JUNO detecta antineutrinos producidos a 53 kilómetros de distancia por las centrales nucleares de Taishan y Yangjiang y mide su espectro energético con una precisión récord.
A diferencia de otros métodos, la determinación del orden de masas mediante JUNO es independiente de los efectos de la materia en la Tierra y prácticamente libre de distorsiones.














