Al día siguiente, en la apacible provincia de San Cristóbal, la mañana soleada estaba aún oscurecida por los restos de una explosión devastadora.

A primera vista todavía había humo, mientras los habitantes atónitos observaban los escombros. Pero lo que resultaba aún más aterrador era la desaparición de varios residentes, que parecían haberse esfumado debajo del caos.

Al llegar al Hospital Regional Docente Juan Pablo Pina, familias enteras buscaban desesperadamente a sus seres queridos, mientras las autoridades luchaban por encontrar sus respuestas en medio de los escombros.

La tristeza y la angustia estaban instalados en San Cristóbal. Los rostros preocupados de los habitantes reflejaban la necesidad de respuestas y la esperanza de encontrar a sus seres queridos con vida.

El bebé de Mariela Rosario la espera; familiares se aferran a su fotografía

Mariela Rosario llegó a Casa Toledo (Colchonera) un poco después de las 11:00 de la mañana. Así comienza la narración su madre Josefina Nova.

Con los ojos hinchados de tanto llorar, dijo que su hija primero llevó a su bebé de un año de nacido al pediatra para una consulta, y posteriormente, se trasladó a su trabajo como lo habitual.