Unos científicos creen haber descubierto cómo se formaron los agujeros negros más masivos del universo. Las conclusiones de su investigación parecen ser la solución a este misterio.
El estudio lo ha realizado un equipo que incluye a expertos de la Universidad de Cardiff en el Reino Unido, del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC) y del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona (ICCUB), en Cataluña, España.
Los agujeros negros más masivos del universo, detectables mediante las ondulaciones que generan en el espacio-tiempo, no nacieron directamente del colapso de estrellas, según el nuevo estudio. En vez de eso, estos gigantes cósmicos se desarrollaron a través de una serie de fusiones repetidas y extremadamente violentas en cúmulos estelares muy densos.
En el estudio, se analizó la versión 4.0 del Catálogo de Transitorios de Ondas Gravitacionales (GWTC-4, por sus siglas en inglés) de la Colaboración LIGO–Virgo–KAGRA, que contiene 153 detecciones suficientemente fiables de fusiones de agujeros negros.
El equipo quería poner a prueba la idea de que los agujeros negros más pesados del GWTC-4 son objetos de segunda generación, es decir, formados cuando agujeros negros previos se fusionaron y, posteriormente, volvieron a fusionarse en los núcleos densos de los cúmulos estelares, donde las estrellas pueden estar empaquetadas hasta un millón de veces más estrechamente que en la vecindad del Sol. Sus hallazgos indagan en los orígenes de los agujeros negros más masivos detectados mediante ondas gravitacionales, revelando dos poblaciones distintas.














