En los últimos tiempos, bastantes cepas de bacterias se han vuelto resistentes a los antibióticos que en el pasado las exterminaban. La amenaza de las bacterias farmacorresistentes es un importante problema de salud pública y ahora una nueva investigación señala otra capacidad bacteriana que puede incrementar esa amenaza.
El equipo de Shiladitya Banerjee, de la Universidad Carnegie Mellon en Estados Unidos, ha comprobado cómo ciertos tipos de bacterias pueden adaptarse a la exposición prolongada a los antibióticos cambiando su forma. El estudio se ha publicado en la revista académica Nature Physics.
La línea de investigación en la que ha estado trabajando Banerjee ha permitido comprobar que la forma de una célula puede tener efectos importantes en su reproducción y supervivencia.
En el nuevo estudio, Banerjee y sus colegas decidieron investigar cómo la exposición a los antibióticos afecta al crecimiento y a la morfología de la bacteria Caulobacter crescentus, un organismo modelo muy utilizado en investigaciones científicas.
Mediante experimentos con células aisladas y simulaciones con modelos teóricos, estos investigadores han demostrado que los cambios en la forma celular actúan como una estrategia de retroalimentación que ayuda a las bacterias a adaptarse mejor para sobrevivir a la acción de antibióticos.
Al exponer las bacterias a dosis no letales pero sí dañinas del antibiótico cloranfenicol durante varias generaciones, los investigadores descubrieron que las bacterias cambiaban drásticamente su forma, volviéndose más anchas y curvadas.














